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Educadoras de párvulos: “tenemos la misma formación que un pedagogo, deberíamos ser parte de la carrera docente”

Lynda Landaeta y Mónica Reyes, expertas de la UC Silva Henríquez, hacen un análisis crítico a la ley que crea la Subsecretaría e Intendencia de Educación Parvularia.

27/05/2015

El anuncio que la Presidenta Michelle Bachelet realizó el 28 de abril, como parte de la reforma educacional, que crea la Subsecretaría e Intendencia de Educación Parvularia, se llevó varios aplausos de diversos sectores, pero también abrió un debate entre los profesionales del área. “Existe una desconfianza en este asunto. Si bien, esta promulgación nos parece un avance, no hay una propuesta concreta sobre el cómo se va a ir realizando y hay incertidumbre sobre cuáles serán las funciones de cada entidad”, expresa  Lynda Landaeta, académica de la Escuela de Educación Parvularia, de la Universidad Católica Silva Henríquez.

La experta en temas de educación inicial, tiene una visión crítica de la realidad de la educación parvularia en Chile y considera que “en nuestro país se empeñan en medir todo y en estandarizar los procesos. Sin embargo, no se comprende que el niño en su educación preescolar debería aprender integralmente, a través de un experiencia y de técnicas como el juego, por ejemplo, con las cuales se les puede enseñar de todo a la vez: matemáticas, ciencias, lenguaje, etc.”.

En cuanto a las evaluaciones y/o certificaciones, las cuales serían la piedra de tope señalada por el Gobierno para que las educadoras de párvulo no puedan ser parte de la carrera docente desde el comienzo, Lynda es enfática en señalar, que “tenemos evaluaciones cada cuatro años. De hecho,  en el 2006 se evaluaron masivamente las educadoras de párvulo de sistema municipal y particular subvencionado del nivel transición, niños entre 4 a 6 años. Esto, ya que históricamente el sistema deja afuera a los pequeños que tienen menos de cuatro años de edad”.

La educadora, además explica que “la carrera docente es una ley confusa porque sólo contempla incluir a las educadoras de párvulo que trabajen en colegios municipales y particulares subvencionados acreditados, pero dejará afuera a quienes trabajen en jardines de JUNJI e Integra. Asimismo, las asignaciones que se entregarán a quienes sean parte de la carrera docente, serán bastante diferentes para educadoras de párvulo y para las de educación básica. Por lo tanto, se sigue haciendo diferencias”.

En el momento de la promulgación de esta ley, la Presidenta destacó el hecho de que con ella se busca asegurar mayor calidad y regulación del sistema en el nivel preescolar. Esto debido a que la Subsecretaría de Educación Parvularia se encargará de elaborar, coordinar y evaluar las políticas y programas en educación inicial. En tanto, la Intendencia –que dependerá de la Superintendencia de Educación Escolar–, tendrá la misión de fiscalizar el correcto funcionamiento de los establecimientos de educación parvularia, tarea que hoy realiza la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji).

“Estuvimos presentes el día que la Presidenta anunció esta nueva ley y, personalmente, considero que es un avance que se reconozca la relevancia de la educación parvularia en el país, pero hubiésemos esperado que después de tanto tiempo de mesas de diálogos, se hubiese plasmado en una propuesta más sólida que incluyera el cómo se van a implementar los cambios”, indica Mónica Reyes, quien también se desempeña como académica en la Escuela de Educación Parvularia, de la UC Silva Henríquez.

Mónica, considera que “hay bastantes  imprecisiones en este tema” y, al igual que su colega, asegura que “tenemos la misma formación que un pedagogo, deberíamos ser parte de la carrera docente”.

Para la profesora, el tema no estaría adecuadamente abordado. “La evidencia, a través de estudios y de la misma práctica, indica que los tres primeros años de los niños son cruciales en su desarrollo y educación. Sin embargo,  en Chile, no existen sistemas evaluativos para los ciclos  0 a  3 y  3 a 6 años de edad”, explica la académica, agregando que “lo ideal es que se incluya el concepto de infancia y no sólo se  maneje el de escuela, con pruebas estandarizadas, en las que se les exige a los niños estar tempranamente sometidos a presiones innecesarias”.