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Trabajando sobre historia de las emociones en la UCSH

El académico que ya se ha presentado en Santiago, Concepción y Valparaíso, tiene planes de llevar su investigación plasmada en el libro “El Gran Terror. Miedo, emoción y Discurso” a otras regiones del país y el extranjero.

26/06/2015

Hace algunas semanas, el académico de la Escuela de Educación en Historia y Geografía de la Universidad Católica Silva Henríquez, Dr. Freddy Timmermann, dictó una clase especial sobre historiografía y emociones para el Magíster en Historia en el Instituto de Historia de la Universidad de Concepción, el que contó con la presencia de profesores y estudiantes. En esos días, también expuso su libro, El Gran Terror. Miedo, emoción y Discurso, el que fue comentado por los profesores Danny Monsalvez (co-investigador forma parte del mismo proyecto) y Doménica Francke. En la oportunidad fue entrevistado por la estación de radio de dicha casa de estudios donde habló sobre el contenido de su publicación. 

A principios de junio, invitado por Instituto de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad de Valparaíso, presentó nuevamente su libro, esta vez, explicado por los profesores Pablo Aravena y Claudio Díaz. Para las próximas semanas, una actividad similar realizará en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en su Instituto de Historia y existe la posibilidad que también replique la actividad en la Universidad de Tarapacá en Arica, y en Buenos Aires. Para conocer más antecedentes, le formulamos algunas preguntas. 

¿Cuál es el aporte desde el libro y las charlas que ha realizado en el desarrollo de su investigación y difusión de temáticas tan complejas y a la vez tan urgentes de revisar como es el miedo y las emociones en la historia? 

Primero, dar a conocer el tema, la teoría y la metodología y, con ello, exponer una posibilidad distinta de análisis. Al mismo tiempo, es la expresión de un esfuerzo por visualizar más allá de las estructuras binarias de significado al ser humano. Finalmente, es procurar incluir al cuerpo en este diálogo significativo, en una suerte de “giro del sujeto”.  

¿Es necesario que la historia se haga cargo de este tipo de análisis?  

Por supuesto, pese a las dificultades teóricas y metodológicas para historiar, es en el pasado donde se encuentra el mejor inventario de hechos humanos, un amplio campo empírico que debidamente interrogado desde el presente, tiene mucho que decirnos de lo que somos y de lo que hacemos.  

¿Cómo se adentra un historiador a estos temas? 

Con generosidad, en cuanto a ser consciente de lo poco que sabe, y de que procura comprender más que juzgar. También, con enorme curiosidad intelectual y, por supuesto, perseverancia.  

¿Según su opinión, cómo ve usted la recepción del libro y la exposición de las ideas expuestas en él? 

Muy positiva, no porque la temáticamente agote el tema o algo parecido, sino porque propone algo diferente, una entrada que resulta atractiva intelectualmente. Lo interesante es que cada uno realiza  del libro  su propia interpretación, relevando y ampliando aspectos que les son particularmente interesantes. Ello me ha sorprendido gratamente, enriqueciendo mis perspectivas. 

¿Qué proyectos se viene en el futuro? 

Seguir trabajando en estos temas, con métodos distintos en lo posible (lo que en sí ya es un reto difícil de superar), procurando analizar contextos y sujetos diferentes. Puntualmente, se está trabajando en los textos del Cardenal Silva Henríquez y de las Conferencias Episcopales de Chile y Argentina, de los años 1973 y 1980, lo que significa adentrarse en otro universo interpretativo, diferente al estudiado de militares y de Derecha política en mí libro.

 Por otro lado, se pretende seguir trabajando en Tesis y Seminarios de Grado con nuestros estudiantes, desde la historia de las emociones. Son ellos quienes desarrollarán definitivamente estos temas, finalizó.