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Chile: reformas, universidad y nuestra identidad

Nelson Rodríguez, director de Formación Identitaria de la UC Silva Henríquez.
Nelson Rodríguez, director de Formación Identitaria de la UC Silva Henríquez.

19/08/2015

Para todos quienes somos parte de la UC Silva Henríquez, las noticias de la gratuidad en educación son buenas e importantes, comprendiendo que en el centro de nuestro trabajo están los estudiantes y, por ende, sus familias. Como la ha dicho además nuestro Rector, el Dr. Jorge Baeza, nuestra casa de estudios cumple con cada uno de los requisitos solicitados por el Gobierno para recibir este beneficio: acreditación de cuatro años, tener participación de alumnos y/o funcionarios en alguna instancia del gobierno superior institucional y ser una institución sin fines de lucro. A estas evidencias, se suma el hecho de que  somos una universidad que desde su identidad, atiende y posibilita el ingreso de jóvenes vulnerables. Una entidad que forma profesionales y  que crece en investigación para la academia y en su vinculación con el medio.

En este contexto, nos alegramos por los jóvenes porque son ellos los que desafían a mirar y compartir la promesa de construir cosas nuevas.  No podemos dejar de reconocer en ellos un signo de profecía en la búsqueda de un nuevo orden para una mejor humanidad porque, como diría el Cardenal Silva Henríquez: “…que la paz sea siempre en esta tierra y que su reino de justicia y de amor, sea el que se establezca para siempre entre nosotros…”.  

Por lo mismo, el P. Ángel Fernández, Rector Mayor de los salesianos, durante su visita a Chile nos desafió para seguir siendo una universidad que no compite en las leyes del neoliberalismo, pues al ser una institución inspirada en el sistema preventivo de Don Bosco, nos ocupamos de cómo acoger el proyecto de cada joven, para acompañarlo a ser un agente transformador de la sociedad, un buen cristiano y un honesto ciudadano. Es importante ser capaz de establecer confianzas para construir una educación con plena vigencia en el siglo XXI.

Pero siguiendo con el legado del Cardenal Raúl Silva Henríquez, también podemos pensar el sistema preventivo. En el discurso que pronunció en el claustro de la Pontificia Universidad Católica en 1971, nos desafía aún más y, al hablar de razón, nos propone ser una casa de estudios “que es conciencia crítica de la sociedad”, es decir, con una racionalidad que cuestiona y que también construye para servir “a las necesidades concretas del pueblo”.

Por lo mismo, no debemos cansarnos de asumir desafíos. En el contexto de las reformas que el Gobierno propone, sean estas en educación, salud o constitucionales, nuestra comunidad no puede dejar de preguntarse desde el sistema preventivo: ¿viven nuestros estudiantes al interior de sus aulas una racionalidad que les permita advertir el aporte de cada uno en la responsabilidad de construir un país?, ¿cómo el personal de gestión comprende su tarea y su función?, ¿sienten nuestros estudiantes, nuestros académicos y el personal administrativo que conviven en un ambiente de confianza?, ¿somos capaces de ofrecer en cada uno de los integrantes de esta comunidad un proyecto común que acoge su propio proyecto de vida?  

Como ha expresado el Rector Baeza, “el mundo de los jóvenes es un mundo de posibilidades. Para poder ser fermento en ese mundo, debemos conocer y valorar positiva y críticamente aquello que ellos valoran y aman. El desafío de nuestra misión pasa a través de nuestra capacidad profética para leer los signos de los tiempos y de preguntarnos ¿qué nos está diciendo y pidiendo Dios a través de estos jóvenes con los que me encuentro?”.

Es así, como concluyo que debemos acostumbrarnos a vivir para crecer y construir identidad en nuestra universidad. Ese diálogo permanente es el aspecto que nos permite encontrar, encontrarnos, ser encontrados y relevar lo que somos cada uno para la universidad. Sólo en esta experiencia crecemos en identidad y en autonomía, ya que una identidad que nos hace una casa de estudios diferente, se construye en el quehacer cotidiano.

Por último, a modo de cierre, quiero compartir una de las tantas reflexiones que nos planteó el Cardenal Silva Henríquez:

“Y si es así, si al conocernos descubrimos que somos tan semejantes, tan solidarios, tan próximos, ¿por qué tanto prejuicio, por qué tanto miedo unos de otros?, ¿será tan difícil comprender al otro?, entender que tras su lenguaje imperfecto, su conducta vacilante y sus métodos discutibles, palpita el hombre sediento de justicia, el que quiere amar y ser amado, respetar y ser respetado…¿Puedo reprocharle que tenga los mismos anhelos, los mismos ideales o las mismas faltas que yo? ¡Conozcámonos! Adentrémonos con respeto, unos en otros, más allá de esa etiqueta o denominación política que nos aleja y separa como si fuésemos extraños. ¡Conozcámonos para empezar a comprendernos!”. (Septiembre 1970)

 

Nelson Rodríguez

Director de Formación Identitaria

Universidad Católica Silva Henríquez