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4 de años Acreditación
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Jorge Baeza Correa, Rector UCSH

“Llegamos a la Acreditación con un conjunto de procesos y cambios que nos están preparando para ser una mejor universidad”.

Dr. Jorge Baeza Correa, Rector de la UCSH.
Dr. Jorge Baeza Correa, Rector de la UCSH.

La Universidad Católica Silva Henríquez está entrando en la fase final de su cuarto proceso consecutivo de acreditación institucional. En exactos 30 días se desarrollará la visita de Pares Evaluadores, es decir, la evaluación externa que realiza la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), con el fin de verificar en terreno las políticas y mecanismos de autorregulación y aseguramiento de la calidad que operan al interior de nuestra Institución y que fueron declarados en el informe que la UCSH entregó a dicha instancia el pasado mes de abril.

11/07/2016

En un año marcado por la Reforma Educacional, las movilizaciones estudiantiles y el reconocimiento público a nuestro quehacer, no hay duda que este proceso de Acreditación constituye un hito trascendental para el desarrollo estratégico de nuestra Casa de Estudios. Todo ello con miras a consolidar procesos y continuar trabajando por la excelencia académica, en beneficio de los jóvenes de nuestro país.

Para conocer en detalle la importancia e implicancias de este proceso y los desafíos que nos plantea como proyecto educativo, conversamos con el Rector de la Universidad, Jorge Baeza Correa.

¿Cómo llega nuestra Universidad a este cuarto proceso de acreditación?

La Universidad ingresa con mucha confianza a este proceso, porque es consciente del valor de su trabajo. Sabemos lo que hemos crecido y sabemos bien lo que nos falta crecer. Se nos reconoce por nuestro compromiso social que se refleja en la valoración de nuestra apertura a la gratuidad, la aceptación en el SUA y la confianza de entregarnos un mayor número de Liceos en el PACE. Somos además reconocidos como una Universidad de calidad, nuestros años de acreditación institucional, el número de carreras acreditadas y la cantidad de años de acreditación de estas, así lo demuestran. Nuestro compromiso nos hace una universidad con inclusión social, pero agregamos a ello, el valor de la calidad. Solo cuando equidad y calidad van juntas hay verdaderamente un buen trabajo y en ello siempre hemos estado empeñados.

Todo esto nos desafía fuertemente. ¿Cuáles son los principales desafíos que tenemos al llegar a esta nueva acreditación?

Precisamente por lo anterior este proceso de acreditación nos encuentra en dos tareas claves, estamos renovando nuestros currículums y rediseñando nuestra docencia, como también, actualizando la política de personal y generando mejores condiciones de trabajo. Nuestra administración responsable sin existencia de lucro y el apoyo que nos brinda el Convenio de Desempeño con el MINEDUC, nos están ayudando a asegurar una mayor calidad en los procesos de formación y de gestión. Por último, esta acreditación nos encuentra además, en el tránsito de una universidad docente a una institución más compleja, con investigación y vinculación con el medio. Tareas estas últimas, que hicimos bien en fortalecer en los últimos años, porque ahora serán exigencias de acuerdo a la propuesta de la Ley de Educación Superior.

¿Cuáles son las expectativas en cuanto a los años de acreditación que podría alcanzar la UCSH?

Como he señalado, llegamos a este proceso de acreditación con muchos avances y buenos resultados, como también con un conjunto de procesos y cambios que nos están preparando para ser una mejor universidad, por ello, más allá de que siguen existiendo aspectos por mejorar, creo que podemos aspirar a aumentar de 4 a 5 los años nuestra acreditación. La base ciertamente es mantener los 4 años actuales, pues de ello depende conservar políticas tan importantes como la gratuidad, pero no descarto que la consistencia y responsabilidad de nuestro proyecto nos permitan obtener un año más. Sería a mi juicio un merecido logro al valor de nuestro trabajo.

La Universidad plantea que la acreditación es el resultado del trabajo de todos los miembros de la comunidad. ¿Cómo aporta cada uno en este proceso?

Los años de resultado de la acreditación no son el reflejo de los últimos años de trabajo, ni menos del quehacer de unos pocos. Lo que tenemos hoy y a lo que aspiramos, se sustenta en una historia de coherencia con nuestros principios y el esfuerzo de todas y todos por hacer de esta universidad una mejor universidad. El quehacer de cada una de las personas que trabajan en esta institución, como también de cada uno de los que estudia en ella o que estudió en ella, es fundamental para entender su estado de desarrollo, como también su reconocimiento social y valoración del cumplimiento de sus propósitos. La calidad de nuestros académicos en la docencia, la investigación y la vinculación con el medio; la entrega y el buen trabajo de quienes están en las tareas de gestión; el esfuerzo de los estudiantes por aprender y hacer de su experiencia universitaria un espacio para su desarrollo y el de los demás y el prestigio que nos puedan aportan nuestros titulados, por su ejercicio profesional al servicio de los otros, son el necesario aporte de cada uno a este proceso.

La acreditación institucional sufrirá importantes cambios en virtud de la Reforma Educacional, ¿en su visión, cuáles serán los mayores desafíos en este campo para nuestra Universidad?

La propuesta de Ley de Educación Superior trae varios cambios en esta materia. Mencionaré solo tres por los desafíos que implican: Un primer cambio es que se habla de una “acreditación integral” y ello significa que al momento de la acreditación institucional, se evaluarían todas aquellas carreras y programas de estudio de pregrado que hayan sido seleccionadas por el Directorio del Consejo de la Calidad. Esto sumado a que la acreditación pasa a ser obligatoria, implica que todas las carreras deben necesariamente ir avanzando al mismo tiempo, ninguna se puede quedar atrás esperando otro momento para acreditarse. Un segundo desafío es que las dimensiones a evaluar en la acreditación pasan a ser obligatoriamente cinco: gestión y recursos institucionales; aseguramiento interno de la calidad; docencia y resultados del proceso de formación; generación de conocimiento, creación e innovación (lo que considera la actividad de investigación) y vinculación con el medio.  En otras palabras, necesariamente deberíamos avanzar a ser una universidad mucho más compleja que una institución solo docente. Por último, un tercer desafío es que la acreditación institucional concluye otorgando la acreditación en un determinado nivel (A, B y C), entregando una acreditación condicional o definitivamente no otorgando la acreditación. Cada uno de los niveles de acreditación conlleva a su vez, niveles de libertad distintas para el desarrollo de la universidad. Las universidades acreditadas en C, por ejemplo, deberán solicitar autorización al Consejo para la Calidad para impartir una nueva carrera, mientras que los del nivel B, solo tendrán que pedir autorización si abren una carrera en un área de conocimiento nuevo en la institución.

Estamos en un año de movilizaciones estudiantiles, que también han afectado fuertemente a la UCSH. ¿De qué manera esto impacta en la acreditación institucional?

Las movilizaciones estudiantiles son parte del quehacer de una universidad. Un estudiantado que no reacciona frente a su contexto, puede considerarse un estudiantado que está renunciando a su ser universitario. La crítica y la propuesta de alternativas son propias del deber de una universidad con la sociedad. En este sentido, las movilizaciones estudiantiles deberían tener un impacto positivo en la acreditación de una Universidad (hablan de que hay vida universitaria), pero siempre y cuando ellas se enmarquen y desenvuelvan en los parámetros propios del mundo universitario; es decir, si son un movimiento que construye universidad y no que destruye a la universidad. En la UCSH lo que hemos podido ver es un movimiento, como en otras universidades, que cuando utiliza las herramientas del diálogo y la creatividad, suma a estudiantes y avanza en la superación de los problemas que identifica y al contrario, cuando se separa del diálogo y utiliza la destrucción, resta a los estudiantes y no avanza a la solución de sus problemas.

¿Qué mensaje entregaría a la Comunidad Universitaria, a un mes de recibir a los pares evaluadores?

Que leamos nuestro informe de autoevaluación y que nos informemos bien para opinar con conocimiento sobre el estado de nuestra Universidad. En un proceso de acreditación, desde luego podemos tener discrepancias (ello es parte del ser de una universidad), pero lo que no resulta comprensible es la desinformación y mucho menos la tergiversación. Los datos de nuestro proceso autoevaluativo son datos válidos y confiables, sobre los que podemos opinar pero que debemos conocer como requisito previo. Creo además, que es necesario tener claro que si bien estamos en una universidad que está viviendo cambios importantes, por lo cual hay muchas cosas que no están terminadas sino en construcción, ello no nos debe inquietar, dado que lo importante aquí es que somos una universidad con una Plan de Desarrollo Estratégico que nos guía con claridad hacia el 2020 y hoy estamos avanzando en esa tarea, con indicadores precisos y cada vez más con compromisos de desempeños que se suscriben de cara a la comunidad universitaria. Como lo son los de los Decanos, los Vicerrectores y sus Direcciones y ya de algunas Direcciones de Escuela.