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Dos egresados asumen Rectoría de Colegios Salesianos

Walter Oyarce y Fernando Ochoa estudiaron Pedagogía en Historia y Geografía en los años ’90 y hoy dirigen dos conocidos establecimientos de la Congregación en Santiago.

25/06/2013

Walter Oyarce y Fernando Ochoa son ex alumnos de la carrera de Pedagogía en Historia y Geografía de esta Casa de Estudios.  Egresaron juntos el año 1994 de la entonces Universidad Católica Blas Cañas  y no sólo fueron compañeros de generación, sino que desarrollaron juntos su trabajo de tesis y en sus primeros años de docencia, impartieron algunas horas de clase en el mismo establecimiento. Walter, además, obtuvo su grado de Magíster en la Universidad y hasta el año pasado impartió clases en el programa de Pedagogía en Educación Técnica y Formación Profesional.

Hoy, a casi 20 años de su paso por esta Casa de Estudios, una nueva coincidencia une a estos compañeros en torno a la educación, ya que desde enero de 2013 son Rectores de dos conocidos colegios salesianos, en el marco de la apuesta que está haciendo la Congregación por la corresponsabilidad laical en sus obras: Walter es Rector del Colegio Salesianos Alameda  y Fernando, del Liceo Arriarán Barros.

Ligados al mundo salesiano desde hace muchos años, ambos recuerdan con afecto su paso por la Universidad, principalmente por el sello distintivo que marcó su formación y que reconocen los ha acompañado siempre a lo largo de su carrera profesional.  Así lo manifestaron en una visita realizada recientemente a la UCSH, donde tuvieron la posibilidad de repasar sus experiencias universitarias y compartir reflexiones sobre el devenir educacional junto al Rector Jorge Baeza y al Decano de la Facultad de Educación, Jaime Brito.

Conversamos con ellos respecto al nuevo desafío que han asumido, a su experiencia en esta Institución y a la responsabilidad que significa tomar la opción profesional de la docencia.

¿Qué significa para Uds. asumir la conducción de un Colegio Salesiano? 

Walter: Creo que es un tremendo desafío, primero porque los colegios salesianos tienen  toda una experiencia y un bagaje de cercanía y de conocimiento del trabajo con los jóvenes. En el caso del colegio que me toca animar, el Salesianos Alameda,  es centenario, tiene tradición y también a mí me ha ido formando, entonces,  de alguna manera  siento la responsabilidad de responder a  esa tradición y a lo que los apoderados esperan de una institución de esa naturaleza. Uno siente la responsabilidad de ver cómo ingresan los chiquillos al colegio, con un montón de expectativas, y ver cómo esas expectativas a veces se amplían al salir, entonces es un tremendo desafío.

Fernando: Para mí es un desafío complejo, pero a la vez fascinante porque yo me eduqué con los Salesianos, soy ex alumno del Instituto Salesiano de Valdivia, estuve cuando llegaron los Salesianos en la última parte de mi carrera en el IPES y una vez egresado trabajé hasta el 2002 en el Salesianos de Macul, por lo tanto, he estado vinculado a los Salesianos  siempre. El 2002 me fui del colegio a cumplir funciones al Ministerio de Educación, entonces para mí era un desafío pendiente, porque me gusta compartir con los jóvenes, creo que es muy interesante, particularmente porque pasé también por el mundo privado y estar en un colegio salesiano es diferente,  por los códigos, por las claves, que apuntan a conceptos básicos como el acoger, la alegría, el Sistema Preventivo. Hay algo que decía don Bosco que siempre me llamó mucho la atención y que he tratado de llevar a cabo en  mi vida: “El trabajo bien hecho hasta en las cosas pequeñas”, yo creo que eso finalmente va a generando elementos distintivos.

¿Cuánto creen que les ha aportado la formación recibida en nuestra Casa de Estudios para su desarrollo profesional?

Walter: Uno nota que la Universidad te generó cierta sensibilidad social, una manera de entender lo que es ser profesor, que se engarza muy bien con la idea de espiritualidad de los formadores al estilo salesiano, es decir, pensar en los jóvenes, mirar desde los jóvenes y entrar en diálogo con ellos. Entonces, la experiencia de haber sido dirigente en la universidad, de haber estado en el centro de alumnos, todo ese oficio que uno aprende ha sido muy importante y me ha servido para poder coordinar el trabajo, la experiencia, conducir profesores.  Siento que la universidad me aportó en algo que pocas veces se dice y es eso que se llama competencias blandas. Yo siento que algo de eso lo aprendí en la universidad.

Fernando: Yo creo que mi paso por el IPES  fue clave. Siento que hice verdaderamente vida universitaria, quizás por el contexto que se vivía, estábamos ad portas del Plebiscito y a finales de la dictadura, entonces la relación con los profesores era otra, de compartir mucho en el patio después de las horas de clases. Para mí fue clave, porque la práctica que tuve en esos años y las competencias que adquirí me sirven hoy día para entender que lo que hay que hacer con los jóvenes fundamentalmente es escuchar, comprender y orientar, más que imponer.

 En virtud de la experiencia que han adquirido, ¿Creen es más difícil trabajar con los jóvenes hoy?

Walter: La realidad juvenil es más diversa que antes y por lo tanto a veces es más difícil poder leerlos; los cambios que van experimentando los jóvenes en sus modos de ser, de pensar o de actuar hacen más difícil desde la perspectiva de quien ya está más  adulto poder comprenderlos, pero también hay un conjunto de problemas de los jóvenes que siguen  siendo los mismos, como el sentido de soledad, de búsqueda de su identidad, los temas vocacionales, los temas afectivos. Entonces hay prácticas nuevas que a veces cuesta captarlas, pero  hay un comportamiento de lo que es ser joven que uno con la experiencia ya va adquiriendo cierta manera de enfrentarlo y acompañarlo.

Fernando: Claro y en ese sentido yo sostengo que las claves salesianas para intervenir son vitales, cuando uno habla de Sistema Preventivo, uno está pensando no sólo en la lógica del concepto de  anticiparse y prevenir, sino que está pensando en mucho razonamiento y reflexión, está pensando  en corazones, o sea,  yo voy a jugármela por algo si también quiero algo.

 ¿Qué mensaje entregarían a quiénes hoy estudian pedagogía y particularmente a quienes estudian en nuestra Universidad?

Walter: Creo que para los que somos profesores es importante descubrir que en una carrera como ésta uno trabaja con algo muy valioso, que son los sueños, los anhelos de los chiquillos y si no estás disponible para involucrarte en  eso, la verdad es que no vas a encontrar caminos de encuentro con ellos. El ser profesor también supone harto tiempo, harta dedicación, trabajar mucho en lo que los chiquillos quieren hacer,  cómo  incentivarlos, cómo motivarlos a que puedan ir  construyendo su futuro, su camino.

Fernando: Concuerdo con Walter en que el primer ejercicio es que si no les gusta compartir con los jóvenes, mejor que no elijan esta carrera,  porque esto va más allá del tema de la información y el conocimiento. Hoy día yo siento que la universidad y el colegio perdieron el monopolio de la información, porque si es por información y conocimientos, los chiquillos lo encuentran en Internet a cada momento, se manejan súper bien. Yo creo que la tarea del profesor hoy día es orientar, formar, interpretar y tratar de tener ciudadanos críticos, críticos al sistema, pero evidentemente también con ciertos límites y ciertos respetos a lo que significa el estado de derecho y la vida democrática.