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Declaración de académicos con respecto a la situación de la UCSH

16/05/2017

A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA

 

Santiago, 16 de mayo de 2017

Los académicos abajo firmantes queremos expresar nuestro punto de vista en relación con la actual situación de la Universidad Católica Silva Henríquez.

En primer lugar, adherimos a la declaración formulada por el sindicato de trabajadores Padre Alberto Hurtado de la UCSH, el día 15 de mayo de 2017, en relación con la toma de la Casa Central de la Universidad y los hechos que están marcando su desarrollo. Como académicos y académicas, nos expresamos como parte de esta comunidad universitaria, en razón de lo que sentimos como una vulneración sostenida y reiterada de nuestro derecho al trabajo y al desarrollo de nuestra responsabilidad docente, tal como ella fue programada con esfuerzo y la debida anticipación. Vemos con preocupación una contradicción profunda entre las demandas de los estudiantes por calidad en la educación, y las condiciones que ellos mismos generan y que la hacen impracticable. Con ello, nos referimos a la suspensión reiterada de clases, ocupación de los lugares de trabajo, destrucción del patrimonio de la universidad, violencia física, verbal y simbólica, esta última al servicio de la legitimación del abuso de la fuerza revestido de discurso democrático y reivindicativo. Es decir, se “reivindican” derechos a costa de los derechos de los demás, como queda de manifiesto en la carta del sindicato de Trabajadores Padre Alberto Hurtado, quedando completamente fuera de las acciones y reflexiones de los estudiantes la dimensión relativa a los deberes, sin los cuales los derechos no se puedan ejercer.

Vemos con preocupación la forma a través de la cual se toman decisiones entre los estudiantes bajo el argumento del ejercicio democrático. A este respecto, nos gustaría detenernos en los siguientes hechos:

1. Se realiza una votación conducente a aprobar o rechazar una decisión donde TODA la comunidad universitaria está, necesaria y objetivamente, comprometida. Esta votación se efectúa a mano alzada, condición que, desde el punto de vista metodológico e incluso ético y político, inhibe la libre expresión de la palabra personal. Hemos presenciado que, en numerosas ocasiones, esta situación se traduce en una suerte de linchamiento público de aquellos que piensan distinto de quienes controlan la situación y que se expresa en abucheos y descalificaciones. Así no es posible contraer acuerdos democráticos.

2. La semana del martes 9 de mayo la CONFECH convoca a una marcha estudiantil con el propósito que los estudiantes manifiesten su rechazo al Crédito con Aval del Estado (CAE) y la exigencia de condonar las deudas de los estudiantes. Ambos propósitos completamente atendibles y que apoyamos. Tras eso, lo que correspondía era continuar con las actividades académicas. Sin embargo, un grupo de estudiantes participa en incidentes con carabineros, lo que suscita la entrada de la fuerza pública a la universidad, con las consecuencias por todos conocidas. Primera pregunta, ¿por qué toda una comunidad debe hacerse cargo de las consecuencias de los actos de un grupo? Segunda pregunta, ¿en qué principio de legitimidad sustentan un acto violento? Porque la violencia no es solo destruir o atacar verbalmente a alguien, sino someterlo a lo que no quiere, impedir la ocupación y el ejercicio de su trabajo y limitar arbitrariamente la libre circulación en un espacio que es de todos.

 

Como académicos, rechazamos el principio que subyace a la alteración del calendario académico en razón de una toma, pues termina siendo un “traje a la medida”. Hay programas cuyo desarrollo no logra, cada vez que ha habido una toma, cubrir los contenidos programados, con evaluaciones cuyas condiciones metodológicas no garantizan buenos procesos de aprendizaje. Por este motivo, consideramos que, bajo la presión de una toma, la recalendarización del programa, la desestimación de la asistencia, la exención o reprogramación de calificaciones, la realización de encuentros con estudiantes en condiciones que no son las óptimas, constituyen comportamientos abusivos para con los académicos y sus programas de trabajo. La actividad académica, no solamente supone impartir docencia, sino también atender compromisos contraídos con instituciones nacionales y extranjeras, dar continuidad a procesos de autoformación, cursos de especialización, participación en congresos, entre otros. Todo esto forma parte de la esencia de la vida universitaria.

Como parte de la comunidad UCSH, invitamos a todos los estamentos a debatir en torno a la Reforma a la Educación Superior actualmente en discusión en el Congreso, especialmente en torno a aquellos aspectos que nos afectan como universidad privada.

Finalmente, queremos expresar nuestra total solidaridad con los administrativos, técnicos y trabajadores del aseo de la UCSH que tienen que asumir la limpieza del resultado de una toma, sobrecargando su jornada y sus labores habituales y contradiciendo radicalmente las normas de defensa de la dignidad del trabajo, que los estudiantes señalan defender.

Académicos que adhieren a esta declaración del 16 de mayo de 2017: Archivo adjunto