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Dr. Galvarino Jofré, Rector UCSH:

“Hoy se nos exige que junto con preparar a los estudiantes pongamos atención en la investigación y creación de nuevo conocimiento”

Padre Galvarino Jofré Araya.
Padre Galvarino Jofré Araya.

"Me parece oportuno desafiarnos en avanzar hacia una universidad con una mayor complejidad, abriendo caminos hacia la investigación y la vinculación con el medio", señaló la nueva autoridad de la UCSH.

02/01/2018

Este martes 2 enero asumió la conducción de nuestra Universidad, por un periodo de cuatro años, el Padre Galvarino Jofré Araya, quien se ha transformado en el primer sacerdote salesiano que llega a la Rectoría en toda la historia de la Institución.

La nueva autoridad -Magíster Educación de la Pontifica Universidad Católica de Chile y Doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Barcelona- ha sido cercano a nuestra Casa de Estudios desde hace muchos años, específicamente desde que cursara la carrera de Pedagogía en Religión en la década de los ’90. También se ha desempeñado como docente de la Facultad de Educación en pregrado y postgrado, siendo además guía en tesis de Magíster.

Quisimos conocer sus primeras impresiones al asumir el cargo, cuáles son sus principales desafíos y cómo visualiza el contexto nacional y el trabajo con los estudiantes en la educación superior.

¿Cómo se siente con este nombramiento y con el servicio que se le ha encomendado, de estar al frente de la Universidad?

Para mí es un honor y a la vez una gran responsabilidad asumir como Rector de esta Casa de Estudios Superiores.  Es un honor porque mi nombramiento recoge el parecer de un número significativo de integrantes de esta Universidad, que perciben que puedo aportar en el crecimiento y proyección. Es una gran responsabilidad porque nos encontramos en un momento de profundos cambios en el ámbito de la educación superior de nuestro país, que nos impactan directamente y que, como contrapartida, nos permiten hacer vida el anhelo de Don Bosco y del Cardenal Silva Henríquez. Ofrecer las mejores oportunidades de desarrollo a aquellos jóvenes talentosos provenientes de los sectores más vulnerables.

Lo anterior, nos desafía a realizar una propuesta formativa integral, de calidad que permita a nuestros estudiantes al final de su proceso formativo ser un aporte a la comunidad nacional, estrechando vínculos sobre todo con las instituciones de educación superior con las cuales compartimos objetivos comunes.

¿Cuál es, en términos generales, su evaluación de la Universidad que le toca asumir?

La Universidad Católica Silva Henríquez es una institución joven, que ha dado pasos muy significativos en sus 35 años de vida. Somos una comunidad universitaria reconocida por los procesos que hemos emprendido: una universidad acreditada, adscrita al Sistema Único de Admisión a la Educación Superior, con las carreras de educación acreditadas por un número significativo de años y con una clara opción por los jóvenes talentosos provenientes de los sectores más vulnerables, lo que se concreta en la adscripción a la gratuidad y en los programas de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la Educación Superior; Inserción y Acompañamiento a la Vida Universitaria. Todo ello permite afirmar que hemos realizado bien el trabajo.

En ese contexto, ¿cuáles son sus principales desafíos para estos cuatro años?

Los elementos sobre los cuales se funda la misión de una universidad son la docencia y la investigación. Respecto de lo primero, hemos realizado un largo camino, lo que queda de manifiesto en los cientos de profesionales que han y continúan egresando de la UCSH. Sin embargo, estamos en deuda respecto de lo segundo, porque si bien existen centros de investigación en las diversas facultades, los resultados son disímiles y con niveles más bien discretos.

Junto a estas tareas fundacionales del quehacer universitario, la vinculación con el medio y sus necesidades resultan claves, porque permiten visualizar cuáles son los requerimientos más sentidos de la sociedad y preguntarse cómo dar un aporte de real impacto en bien de la sociedad y de la Iglesia. En este sentido, me parece que debemos revisar y articular lo que estamos haciendo, para tomar conciencia del aporte que estamos realizando y el que podríamos realizar y dar cuenta pública de ello.

¿Cuáles son sus principales inquietudes en el marco de la reforma a la educación superior y las cada vez mayores exigencias del medio?

En el actual contexto, marcado por el proyecto de reforma a la educación superior, es importante preguntarse sobre el sentido de la educación. En efecto, si la entendemos como un proceso de transformación personal en que se busca entregar todas las herramientas, oportunidades y apoyo a los estudiantes para que desarrollen todas sus capacidades, me parece que se requiere de un sistema de educación superior que tenga la flexibilidad suficiente para adaptarse a las necesidades de las personas, sin perder de vista las exigencias que el país, la región y el mundo están planteando a los profesionales constantemente.

Si bien en la reflexión de esta reforma se han considerado los ejes principales: búsqueda permanente de la calidad, equidad e inclusión y pertinencia de la educación superior, resulta imprescindible incluir en la discusión algunos temas de más largo alcance, pero que deben plantearse con una visión sistémica en el mediano y largo plazo. Me refiero a temas como la innovación curricular, para avanzar hacia currículos más flexibles en los programas de pregrado, propiciando una mayor integración e interdisciplinariedad, cuestión que no resulta fácil cuando pensamos en nuestra Universidad, que mantiene una organización a partir de Facultades, Institutos, Escuelas y Direcciones, lo que en la práctica puede generar unidades cerradas, sin mayores vínculos entre ellos.

En el ámbito de la investigación, se debe fomentar el trabajo interdisciplinario e interinstitucional. Si bien nuestra Institución ha definido una organización respecto del tema investigativo, creando centros de investigación en las Facultades, me parece que es necesario darle una mirada porque siendo una buena intuición, indirectamente podría generar una dispersión de los profesionales competentes en el tema investigativo, en las áreas de educación, salud y ciencias sociales.

Por otra parte, nuestra Universidad debe fortalecer su rol social en una relación bidireccional con la sociedad, poniendo la docencia, la investigación y las distintas actividades que se realizan al interior de la universidad al servicio de los habitantes del medio en que se ubica (en particular) y del país (en general).

En este contexto, entonces, mis inquietudes se dirigen hacia la manera en que abordaremos la docencia, la investigación y la vinculación con el medio, aspectos de los cuales debemos dar cuenta pública en el próximo proceso de acreditación.

Es la primera vez que la Rectoría UCSH es asumida por un Salesiano, a su juicio, ¿cuáles son las principales diferencias que ello significará para nuestra Institución?

Efectivamente, en Chile es la primera vez que un religioso salesiano asume la rectoría de la UCSH. Sin embargo, en las demás instituciones salesianas de educación superior del mundo, es muy común ver que un religioso salesiano asuma este tipo de servicios.

Ahora bien, para asumir este tipo de servicio se requieren algunas condiciones mínimas de formación intelectual, experiencia en el ámbito de la gestión, vinculación con la Iglesia, la Congregación y la sociedad en su conjunto, más allá de su condición o estado.

Me parece que las principales diferencias podrían estar en los énfasis que un Rector (religioso o laico) ponga en el quehacer fundamental de la Universidad, es decir, la docencia, la investigación y la vinculación con el medio, considerando, en nuestro caso, que la UCSH es una Universidad Católica Salesiana.

La UCSH sustenta la identidad de su proyecto en dos grandes figuras como son Don Bosco y el Cardenal Silva Henríquez. A la luz de ese legado, cómo definiría aquello que nos diferencia de las demás universidades.

 San Juan Bosco es un sacerdote italiano que en su proceso de formación comenzó a realizar un análisis de sus opciones en tensión con las necesidades de la sociedad en la que vivía (unificación de Italia), cuestión que por cierto generaba cierta inestabilidad en la población. Ante esta situación, Don Bosco comienza a generar propuestas que permitiesen resguardar a los niños y jóvenes que llegaban a Turín de la explotación ante las necesidades que experimentaban y partir de esto crea el Oratorio, buscando ofrecer una casa para su acogida, una escuela que les educara para la vida, una parroquia para dar a conocer a Jesucristo, el Hijo de Dios, y un patio en donde se pudiesen encontrar como amigos.

Por su parte, el Cardenal Raúl Silva Henríquez, como religioso salesiano, realizó un ejercicio similar en el contexto nacional y buscó diversas alternativas para actuar en dos ámbitos diversos como pastor de la Iglesia de Santiago: readecuar el quehacer de la Iglesia a partir de las orientaciones del Concilio Vaticano II y en época de crisis de nuestro país, abrir espacios de diálogo e ir en ayuda de quienes estaban siendo víctimas de atropello de sus derechos fundamentales (la vida, la salud, la vivienda, el trabajo), generando un movimiento que permitiera resguardar la dignidad de la persona humana.

La UCSH, desde su origen, ha realizado una opción por aquellos que, teniendo las capacidades, no siempre les resulta fácil encontrar un espacio para realizar estudios superiores: aquellos trabajadores que después de su jornada laboral retoman sus estudios; aquellos que son primera generación en acceder a la educación superior; aquellos que no pudiendo culminar su proceso de educación obligatoria desean terminarlos para tener mejores posibilidades en esta sociedad más bien excluyente.

Desde el Evangelio, me parece que la figura que podría representar la misión de la UCSH es la parábola del buen samaritano.

Los salesianos en Chile tienen reconocida y valorada experiencia en educación de colegios. ¿Cómo visualiza este nuevo desafío en la educación superior?

Me parece que nuestra mayor preocupación debe estar en ofrecer las mejores posibilidades a cada uno de los estudiantes que optan por nuestra Universidad para realizar sus estudios superiores. Conscientes que en el actual contexto la desconfianza es una actitud transversal, asumo que debemos ser académicos abiertos al diálogo y a dar razón de nuestras opciones y exigencias, porque vivimos en una sociedad que presenta bastantes desafíos a los nuevos profesionales, especialmente en áreas sensibles donde nuestra universidad prepara a nuevas generaciones de profesionales, a modo de ejemplo, en educación y salud.

Además, conviene recordar que los jóvenes nos están pidiendo que apoyemos con fuerza a los sectores más vulnerables y que seamos coherentes en nuestro actuar. A este respecto, los jóvenes han de entender que, como en toda negociación/ diálogo, las partes deben debatir y ceder en algunos puntos para llegar a un acuerdo, especialmente si lo estamos haciendo por el bien del país.

¿Qué espera de parte de la comunicad universitaria o cuáles son sus expectativas de parte de sus miembros?

En nuestro país hoy nadie pone en duda que la educación es un derecho, un proceso de transformación personal en que el estudiante desarrolla sus talentos en un entorno favorable a su crecimiento. Por tanto, el objetivo de la educación superior consiste en formar a personas integrales, solidarias y con vocación de servicio. En los últimos años se han dado pasos significativos respecto del acceso, equidad y se ha incrementado el aporte del Estado al nivel terciario del sistema. En este contexto, la necesidad de mejorar la calidad de nuestra Universidad es una prioridad.

El ingreso de nuestra universidad al Sistema Único de Admisión nos permite afirmar que, por medio de este sistema iremos paulatinamente mejorando las condiciones de entrada de nuestros estudiantes, porque existen parámetros más exigentes para acceder a cada una de las carreras que imparte la UCSH.

En sintonía con lo anterior, espero que los académicos se sumen a un proyecto que busca dar mayor consistencia a la propuesta formativa, lo cual requerirá implementar un proceso de formación continua para los que forman parte de la planta y establecer estándares más exigentes para aquellos que prestan servicios en la tarea formativa de los nuevos profesionales en las diversas áreas del saber.

Es un compromiso de la universidad trabajar para incrementar los espacios que se requieren para la labor formativa (oficinas, salas, laboratorios, bibliotecas) y la orientación de sus programas de estudio e investigación, porque somos conscientes que con ello aportamos al desarrollo del país.

¿Qué mensaje entregaría a nuestra comunidad universitaria? (jóvenes, académicos, profesionales, administrativos)

La UCSH es una universidad joven, creada bajo el alero de la Conferencia Episcopal de Chile, con la finalidad de dar una solución a las dificultades de acceso a la educación superior de los jóvenes de escasos recursos, preocupación acuñada por el Cardenal Raúl Silva Henríquez.

En este proceso han sido fundamentales sus profesores, los que con sus capacidades y méritos fueron atrayendo y formando a sus estudiantes. Sin embargo, el paso del IPES Blas Cañas a la Universidad Católica Blas Cañas y luego a la Universidad Católica Silva Henríquez establece algunos requerimientos adicionales a quienes formamos parte de esta Casa de Estudios Superiores, porque hoy se nos exige que junto con preparar a los estudiantes, pongamos una atención importante a la investigación y creación de nuevo conocimiento, la difusión del saber y su orientación a los grandes problemas que afectan a la sociedad.

A partir de lo anterior, me parece oportuno desafiarnos en avanzar hacia una universidad con una mayor complejidad, abriendo caminos hacia la investigación y la vinculación con el medio. Este sería un signo más de nuestro compromiso con la Iglesia, la Congregación Salesiana, la sociedad y los miles de jóvenes que confian en nuestra propuesta formativa.

A los académicos, docentes e investigadores universitarios les invito a sumarse al plan de desarrollo de la UCSH, considerando que la tarea científica es enemiga de la presunción, y sólo quien está dispuesto a trabajar de manera silenciosa, por un largo tiempo y con tesón, podrá entregar una contribución docente o de investigación significativa. Es necesario trabajar con un fuerte nivel de exigencia, con autocrítica, con rigurosidad similar a la que exigimos a nuestros estudiantes; poseer determinados conocimientos y destrezas no debe transformarse en un elemento de autoafirmación y superioridad, sino más bien, con sencillez. Es necesario sentir por ello una gran responsabilidad.

A los administrativos y personal de servicio les invito a poner en el centro de sus preocupaciones el bienestar de los estudiantes. Ellos son el centro de nuestro quehacer y todo lo que realizamos apunta a ofrecer un mejor servicio a cada uno de ellos, para que puedan desplegar todas sus capacidades y estén en condiciones de soñar y volar alto, en un mundo cada vez más complejo.

A nuestros estudiantes les animo a confiar en sus posibilidades, a no acostumbrarse a dar lo mínimo sino, por el contrario, desafiarse siempre a dar más, en un contexto que espera lo mejor de cada uno de ustedes. Les invito a contribuir en el logro de los objetivos y metas que nos hemos propuesto como universidad para seguir trabajando por la calidad de la propuesta formativa.