UCSH
4 de años Acreditación
Sala de Prensa

Dirección de Comunicaciones

Detalle de Noticia

Una carrera que permite desarrollar la vocación de servicio de los jóvenes

Trabajo Social en la UCSH

Trabajo Social en la UCSH
Trabajo Social en la UCSH

“Los estudiantes de la UCSH se distinguen por un ejercicio profesional caracterizado por comprender la complejidad de lo social y la necesidad de una intervención fundada teórica y éticamente”, señala Wendy Godoy coordinadora académica de la carrera de Trabajo Social de la UCSH.

30/12/2013

En sus 20 años de existencia la carrera se ha caracterizado por formar profesionales con un fuerte compromiso con la justicia social y los derechos humanos, proponiendo un Trabajo Social que dialoga con los valores del Evangelio, el conocimiento de las ciencias sociales y con una visión humanista, crítica y reflexiva.

La palabra solidaridad, a veces tan manoseada, cobra sentido en la labor que cientos de egresados de la carrera de Trabajo Social UCSH realizan a diario, desempeñándose en áreas vinculadas al servicio a los demás y al estudio de la sociedad. Profesionales de esta universidad son reconocidos por su vocación y su especial compromiso por generar cambios significativos en su entorno. El investigador del Centro de Estudios en Juventud (CEJU-UCSH), Fernando Fuenzalida, junto a la académica Wendy Godoy, coordinadora académica de la carrera de Trabajo Social de la UCSH, detallan aspectos claves de esta profesión.

“Un Trabajador Social debe estar preparado para entender la solidaridad en el sentido más amplio y profundo de su palabra. Debe ser capaz de desnaturalizar las simplificadas y utilitaristas concepciones que nuestra sociedad les entrega hoy en día. Para el Cardenal, la solidaridad es un imperativo categórico, es un deber ético que toda la sociedad debe tener y sobre el cual es indispensable generar nuevas formas de acción”, recalca de entrada el académico Fernando Fuenzalida.

El investigador del CEJU de la Universidad Católica Silva Henríquez explica que “la pobreza en nuestro país sigue situándose en el terreno de lo injusto, de lo débilmente considerado, de lo naturalizado, de lo que así ha sido, y  por tanto, así puede seguir siendo”.

“Al parecer, dejó de llamarnos la atención la desigualdad, la injusticia, y la indiferencia; dejaron de llamarnos la atención esos rostros de pobreza que día a días vemos en la calle cuando transitamos hacia nuestros destinos, la pobreza pasó a ser parte del paisaje urbano, y es aceptado sin mayores cuestionamientos”, lamenta.

Frente a ello, Wendy Godoy explica que los trabajadores sociales llevan a cabo su labor profesional a través de procesos de intervención social con personas grupos y comunidades afectadas por un problema social como la pobreza, la discriminación, el aislamiento, u otros. Por ello, dice, un profesional de esta área debe caracterizarse por su “sensibilidad y compromiso con la justicia social y el respeto por los derechos de las personas”. Godoy sostiene que un trabajador social “ejerce la solidaridad en su vida cotidiana, se aproxima a la realidad social en forma crítica y reflexiva, tiene disposición para el trabajo en equipo, está interesado en el conocimiento de las ciencias sociales y presenta una vocación Humanista”.

“Aquellos que optamos por Trabajo Social, es por una opción de que las cosas deben y pueden hacerse de otro modo. Los trabajadores sociales han elegido esta profesión puesto que han tenido la capacidad de comprender que el contexto social que nos rodea, es injusto y excluyente. Pero pese a ello, no optan por el determinismo o el conformismo de estas situaciones, pese a ello, existe la firma creencia que las cosas pueden cambiar, pero para hacerlo es necesario tomar partido por la acción. Son sujetos que superan el individualismo, que se sienten partícipes activos en la construcción de una sociedad más justa y equitativa. Son profesionales capacitados para reflexionar críticamente sobre las adversidades y complejidades de los fenómenos sociales, y desde ahí posibilitar cambios y posibilidades de acción en post del empoderamiento e involucramiento activo de los sujetos”, complementa Fernando Fuenzalida.

Wendy Godoy, en tanto, releva que “los estudiantes de la UCSH  se distinguen por un ejercicio profesional caracterizado por comprender la complejidad de lo social y la necesidad de una intervención fundada teórica y éticamente. De este modo a través de su acción, revitaliza la cuestión ética en un escenario de naturalización de la injusticia y la exclusión”.

Fuenzalida, destaca respecto a ese punto la calidad de la formación en la UCSH. “Para la universidad, su rol como institución de educación superior, es entendida como una comunidad formada por académicos, estudiantes y personal de gestión, que de forma rigurosa, crítica y propositiva promueven el desarrollo de la persona humana y del patrimonio cultural de la sociedad, mediante la investigación docencia, la formación superior continua”, acota. 

A modo de invitación a contribuir para el desarrollo de una sociedad más equitativa, Fernando Fuenzalida advierte que “la Solidaridad no puede ser entendida como una reacción momentánea y cortoplacista ante una situación determinada, no es una sensación nacional que emana por la tristeza de imágenes presentes en medios de comunicación, tampoco puede ser entendida bajo la utilidad que generan las grandes empresas. Cuando las luces se van, aquellos que viven la pobreza, la exclusión y la desigualdad, deben seguir viviendo con la indiferencia de nuestra sociedad”.

Por ello, el investigador del CEJU recalca que “para el Cardenal la Solidaridad es un llamado a actuar, a tomar una decisión sobre el triste panorama, pero de manera responsable, con acciones concretas y que perduren en el tiempo. La solidaridad es más que la emotividad de la misma palabra, la solidaridad es un compromiso con el otro, y con el deseo operacionalizado de vivir en una sociedad más justa y en la cual todos tenemos que aportar”.