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Secretos para cumplir exitosamente un doble desafío

Cómo trabajar y estudiar a la vez “sin morir en el intento”

El desafío de Estudiar y Trabajar.
El desafío de Estudiar y Trabajar.

Cómo aprovechar mejor la ventaja el mantener experiencia laborar mientras estudio.

30/12/2013

Entrar a estudiar en la educación superior, exige replantearse los propios modos de vida. No se trata de olvidarse de la familia, de la pareja o de los amigos, pero sí hay que tener presente que si uno quiere que le vaya bien en la universidad, va a tener que dedicarle tiempo. Es posible que uno no vea a los amigos, a la pareja o a la familia tanto como quisiera, pero sí hay que intentar dejar espacios de calidad para estar con ellos. Para no colapsar hay que ser ordenado y dejarse tiempos de esparcimiento junto a la familia, la pareja y los amigos. El mejor aliado de uno en esto es la organización. Posiblemente algunos estudiantes nunca en su vida han utilizado una agenda. Pues bien, este es el momento para comenzar a pensar cómo organizarse para poder rendir en los distintos ámbitos académicos y no dejar de lado a nuestras personas cercanas.

El trabajo mientras uno estudia, puede convertirse en tu amigo o en tu enemigo. En el caso de volverse el enemigo, significa que uno no ha logrado organizarse lo suficiente como para rendir en los dos ámbitos. Pero cuando a pesar de la organización uno siente que no puede rendir bien en los dos lugares, uno tiene que entrar a jerarquizar qué es más importante. Quizás no vamos a poder hacer todo o rendir en todo con excelencia. Pero sí podemos decidir a qué le vamos a dar más importancia. Ahora bien, el trabajo también bien puede ser nuestro amigo y esto es lo más importante. Mientras uno estudia, siempre puede tratar de llevar la teoría a la práctica, es decir, pensar cómo lo que voy aprendiendo se puede utilizar en distintos contextos, por ejemplo, en mi trabajo. El trabajo debe ser capaz de plantear preguntas a nuestros estudios, inquietudes. En estos casos, el trabajo se vuelve nuestro amigo y nos ayuda a contextualizar nuestro estudio. Esto no siempre es posible pero vale la pena intentarlo. En mi experiencia los alumnos que trabajan, a veces son más ordenados y eficientes que los que no trabajan. Las exigencias obligan a tener que organizarse y ser creativos para poder enfrentar con calidad los distintos ámbitos en los que uno se halla inmerso.