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Pañuelos blancos, blancos pañuelos

Hans Schuster, coordinador Área de Gestión de las Culturas y Patrimonio de la Dirección de Vinculación con el Medio, UC Silva Henríquez.
Hans Schuster, coordinador Área de Gestión de las Culturas y Patrimonio de la Dirección de Vinculación con el Medio, UC Silva Henríquez.

05/08/2015

Hace algunos años, el Centro  de Extensión y Servicios de la Universidad Católica Silva Henríquez (UCSH), junto a sus pares de otras universidades chilenas, realizó un reconocimiento a Margot Loyola en el Centro Cultural Mapocho. Eran tiempos en que Ángel  Bate, en su calidad de Director de Cultura de la Universidad Central, convocaba a los demás. Recuerdo que el  “reconocimiento al aporte a la cultura nacional” se lo entregó Julio Mariángel, Director del Ballet Folklórico de la Universidad Austral de Chile.

Eso fue lo primero que se me vino a la mente al enterarme de la noticia de la muerte de Margot Loyola. Después, una vez que pude asimilar el tema, mi cabeza se llenó de recuerdos con videos incluidos y todo. En fin, es la vida, pensé y me dediqué a rendir homenaje y a entregar nuestros respetos a la maestra, a Osvaldo Cádiz y a Richard Faúndez junto a Marcos Acevedo, director del Grupo Chilhué-UCSH.

En la tarde, antes de inaugurar la exposición “Ser de Luz” de Francisco Huichaqueo, muestra audiovisual realizada para homenaje al Bicentenario de Don Bosco, escribí lo que a continuación quiero compartir con ustedes:

Imaginemos lo humano, siempre lo humano, imaginemos su garbo, su prestancia en la edad que sea, su pelo ensortijado, imaginemos sus anillos, sus chales y ese tono de voz inconfundible con su registro alegre, enérgico, lleno de tierna sabiduría entrañable.

Imaginemos Cuncumén, Millaray, Palomar, imaginemos su discografía con 27 registros, algunos en larga duración, cassettes y CDs para recorrer América y Europa en re-ediciones.

Imaginémosla hoy, en un abrazo con su comadre, Violeta Parra, ambas incansables. Imaginemos su amor por el cachimbo y esos ritmos pascuenses con sus giros de voz. Imaginemos las tonadas, las cuecas, las zamacuecas. Imaginemos los ritmos con la maestra de maestras en las raíces del paisaje vivo y que nos cante.

Imaginemos por siempre la difusión de su legado y esteremos mejor. Imaginemos al país con sus naciones enarbolando pañuelos en su honor, por estar entre las notables. Imaginemos la sonrisa de Margot Loyola Palacios y tendremos bailando en nuestra mano, un pañuelo blanco, blanco pañuelo de amor por su amor al arte.

 

Hans Schuster

Coordinador Área de Gestión de las Culturas y Patrimonio

Dirección de Vinculación con el Medio

Universidad Católica Silva Henríquez