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A propósito de Nabila

Ruth Lizana Ibaceta, Directora Escuela Trabajo Social.
Ruth Lizana Ibaceta, Directora Escuela Trabajo Social.

El caso de Nabila nos enfrenta a nuestro propio caminar como mujeres, me pregunto ¿cuánta violencia es posible soportar para que se produzca un real cambio en las relaciones de género?

24/03/2017

En Noviembre del año pasado se ha enviado un proyecto de ley donde “se amplía los conceptos de violencia contra las mujeres y los espacios en los que esta se manifiesta, contemplando más allá de la violencia de pareja y en el espacio doméstico, para avanzar en legislar las violencias que viven las mujeres en espacios públicos, como el lugar de trabajo, estudio y la calle; e incorporando tipos de violencia, como la violencia simbólica, sicológica y económica. Además el proyecto de ley amplía la calificación de femicidio, a las parejas y ex parejas sin convivencia, es decir, el pololeo.”(Ministra Claudia Pascual, entrevista en diario La Tercera, 30 de Julio de 2016).

Ya nada nos sorprende ¿verdad?...

El caso de Nabila nos enfrenta a nuestro propio caminar como mujeres, me pregunto ¿cuánta violencia es posible soportar para que se produzca un real cambio en las relaciones de género? ¿Es necesario haber pasado por ello para que entendamos que los seres humanos no somos objetos, ni propiedad de nadie?

Cada actor ha jugado un papel, que mirado desde fuera y a través de la televisión, parecieran que ha sido muy bien aprendido… y, Nabila exponiendo y exponiéndose para que se haga justicia, para que jurídicamente se acepte su verdad.

Juego sucio al que nos hemos visto tantas veces enfrentadas. Tantas Nabilas… Si observamos algunas cifras respecto a los femicidios cometidos en Chile, el año 2016 alcanzaron a 34 consumados (Ministerio de la Mujer y Equidad de Género), es decir 34 mujeres murieron asesinadas por quien es o ha sido su esposo o conviviente (ley 20.480), la menor de ellas de 18 años y la mayor de 90. 

Me preguntó cuántas veces hemos justificado la violencia y cuántas veces más lo seguiremos haciendo, porque no se nota, porque lo oculto, porque es por cariño, porque es corrección, porque quien la ejerce pensamos quiere lo mejor para nosotras. 

La naturalización de la violencia hacia las mujeres: niñas, jóvenes, adultas, abuelas, remite a condiciones culturales que todos y todas tenemos que trabajar, en todos los espacios donde las mujeres participamos, y desde los diversos roles que desempeñamos. También en el espacio laboral.

 

Ruth Lizana Ibaceta

Directora Escuela Trabajo Social