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¿Qué diría el Cardenal a los jóvenes?

Dr. Fernando Vergara H.  Vicerrector de Identidad y Desarrollo Estudiantil.
Dr. Fernando Vergara H. Vicerrector de Identidad y Desarrollo Estudiantil.

Nuestra Universidad, a través de su Docencia, Investigación y Vinculación con el Medio, asume, prolonga y proyecta la Misión institucional y cumple su Plan de Desarrollo Estratégico según el legado del Cardenal fundado en el carisma salesiano de Don Bosco. Ambos descansan en el desarrollo de las personas que constituyen nuestra comunidad universitaria. Hoy nos preguntaremos, primeramente, pues continuaremos con los ámbitos de la Docencia y Gobierno institucional, dado nuestro contexto de país en torno a la Reforma de la Educación Superior, ¿qué esperaría y pediría el Cardenal a los jóvenes estudiantes?

19/06/2017

Los estudiantes son el fin de nuestra misión, protagonistas en la construcción de la universidad, destinatarios predilectos de nuestro trabajo, arquitectos del futuro de nuestro país, servidores solidarios para una humanización y dignificación de nuestra sociedad, pero son un elemento más en la composición de nuestra comunidad universitaria, por lo que también deben cumplir con una responsabilidad según su rol. El desarrollo de la vida estudiantil es el despliegue del proyecto formativo de carácter identitario, fundado en la espiritualidad salesiana que anima la lucha por la justicia social y la dignificación de la persona humana y del país según el Cardenal Silva Henríquez: «Mi palabra es una palabra de amor a los jóvenes. En los primeros y en los últimos años de mi ministerio sacerdotal a ellos les he dedicado de un modo especial mi consejo y mi amistad. Los jóvenes son buenos y generosos. Pero necesitan del afecto de sus padres y del apoyo de sus profesores para crecer por el camino de la virtud y del bien. La Iglesia y Chile tienen mucho que esperar de una juventud que está llamada a amar con trasparencia y cuya voz no puede ser desoída.» (Testamento espiritual).

Para la UCSH, la vida estudiantil debe ser el reflejo del proceso profesional, formativo e integral de nuestra comunidad, quien debe establecer las estructuras y organizaciones para encausar el protagonismo juvenil. Aquí surge un doble proceso de acompañamiento, es decir, a los jóvenes de forma personal y otro, a la comunidad que lo acoge: «Quiero un país donde se pueda vivir el amor. ¡Esto es fundamental! Nada sacamos con mejorar los índices económicos o con levantar grandes industrias y edificios, si no crecemos en nuestra capacidad de amar. Los jóvenes no nos perdonarían esa falta. Pido y ruego que se escuche a los jóvenes y se les responda como ellos se merecen. La juventud es nuestra fuerza más hermosa. Ellos tienen el derecho a ser amados. Y tienen la responsabilidad de aprender a amar de un modo limpio y abierto. Pido y ruego que la sociedad entera ponga su atención en los jóvenes, pero de un modo especial, eso se lo pido y ruego a las familias ¡No abandonen a los jóvenes! ¡Escúchenlos, miren sus virtudes antes que sus defectos, muéstrenles con sus testimonios un estilo de vivir entusiasmante!» (Mi sueño de Chile, 19 de noviembre de 1991).

La Universidad también necesita de estudiantes preocupados de su entorno y no solo preocupados de su éxito individual, inquietos, críticos y generosos, pero también responsables, solidarios, no solo receptores y exigentes de sus derechos, sino también de sus deberes. Nuestros estudiantes deben ser críticos y exigentes para la construcción de un país mejor, pero esa crítica y exigencia, también comienza por ellos mismos como personas, estudiantes y futuros profesionales que continuarán el legado del Cardenal. Debemos fortalecer un ambiente de participación y colaboración entre todos los miembros de la comunidad que comparten una misión y valores, una historia y memoria, profundizando la confianza original por nuestro proyecto que recibe a sus estudiantes y éstos encuentran en los académicos y funcionarios, excelencia académica y excelencia humana: «Hijos míos: No rehuyan el llamado del Maestro a caminar con Él. No pregunten por qué ni adónde los llama. Corran con Él la aventura de la fe. Experimentarán que nada hay, fuera de Él, que les entregue esperanza y salvación duraderas. Acérquense al Señor en los sacramentos y escúchenlo en la oración para que por sobre todas las cosas sean capaces de un amor sin límites. Amen sus propias vidas juveniles donde Dios habita. Amen a los demás jóvenes que abrigan tantas esperanzas en ustedes. Amen a sus padres y familiares y tengan por ellos actitudes de comprensión y de perdón. Amen a la Iglesia y a sus Pastores y ayúdenla para que sea fiel al Evangelio. Amen a la humanidad y al mundo y háganse servidores y constructores del Reino. Pero para poder amar con la intensidad necesaria no olviden amar al Señor con todo el corazón, con todas las fuerzas y con toda el alma.» (Ven y sígueme. Carta a la Juventud de Santiago Pentecostés de 1982).

El Cardenal diría a los jóvenes, que sean protagonistas corresponsables de su país, poniendo como centro la dignidad de toda persona y no dejarse seducir con ideologías reñidas con nuestra identidad institucional universitaria; que se sienten a dialogar teniendo la única exigencia la de comprensión y no la de imposición forzosa de las ideas; que sientan que la Universidad es un espacio de desarrollo para todos y no para algunos vociferantes; que la libertad y la justicia se encarnen en estudios responsables para un servicio profesional de calidad.

Para terminar, quisiera plantear una serie de preguntas sobre el desarrollo de la comunidad universitaria para continuar con nuestra reflexión: ¿Conocemos y nos hacemos cargo de nuestra Misión y Visión en nuestra práctica cotidiana?; ¿Somos responsables herederos del Cardenal cuidando nuestras relaciones humanas y nuestra “casa común”?, ¿Participamos del carisma salesiano del Cardenal o solo lo invocamos según nuestros intereses?, ¿Seremos agentes de cambio de las injusticias de nuestro país desde la labor universitaria o solo seremos espectadores quejumbrosos?, ¿De qué manera compatibilizamos el sustantivo “universidad” con los adjetivos “católica” y “salesiana” en nuestro quehacer profesional y nuestro proyecto personal?

Dr. Fernando Vergara H.

Vicerrector de Identidad y Desarrollo Estudiantil