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DD.HH y migración: Cómo el voluntariado aporta a la inclusión de inmigrantes haitianos en Chile

Hugo Herrera Stuardo, Coordinador Voluntariado de la Dirección de Pastoral Universitaria UCSH.
Hugo Herrera Stuardo, Coordinador Voluntariado de la Dirección de Pastoral Universitaria UCSH.

La Dirección de Pastoral Universitaria UCSH, desarrolla cursos de español para ciudadanos haitianos los días lunes y miércoles entre 13:00 y 14:00 horas, y encuentros interculturales en la biblioteca Pablo Neruda de Independencia los lunes y martes, de 19:00 a 21:00 horas.

06/11/2017

En Chile somos testigos a diario de la llegada de persona de diversos países, pero en el caso particular de quienes provienen de Haití, que hablan otro idioma y su piel es distinta hay diversas reacciones y actitudes xenófobas, prejuicios socio culturales que levantan paradigmas errados, como por ejemplo, la típica frase: “vienen a quitarnos el trabajo”, pero guste o no debemos asumir que la inmigración en nuestro país es una realidad que va en aumento y por ello requiere que el Estado asuma lo suyo, en aspectos tales como: actualizar la ley de migración, derechos en educación, salud, laborales, vivienda, entre otros, que afortunadamente se encuentran en proceso.

Ante este escenario se precisa también, el aporte de la sociedad civil y cambios respecto de nuestro concepto de ciudadanía. Es necesario re-pensar, la participación y reconstrucción del tejido social, inclusiva y solidaria, con apertura hacia otras culturas, partiendo con reconocer su complejidad, pero al mismo tiempo planteárselo como una trascendente oportunidad como país.

Para los ciudadanos haitianos que han llegado a nuestra larga franja de tierra, en muchas materias su integración ha sido positiva, no obstante una parte importante se encuentra en situación vulnerable y desde la perspectiva jurídica de los DD.HH. “toda persona, sin distinción de raza, nacionalidad, idioma, origen social, religión, capacidades, ocupación, edad, sexo” entre otros; se deben respetar y garantizar. Tema complejo, toda vez que, los ciudadanos/as haitianas en nuestro país superaron el número total registrado el año 2016 (44.289) alcanzando a julio de este año los 44.289. A nivel general, los inmigrantes de diversos países, son el 2,7% de la población total (más de 441.000 personas según datos recientes del departamento de extranjería y migración).

Al comparar algunos datos que ayudan a entender lo anterior, según el Banco Mundial (2017) las personas situadas bajo la línea de la pobreza en Chile son de 14,4% mientras que en Haití es de 58,5%. El ingreso per cápita (PPA) para Haití es de 1.760 dólares en tanto que para Chile es de 22.760 dólares, la mortalidad de niños menores de 5 años por mil nacidos vivos es en Haití de 69 y en Chile de 8 entre otros datos.

 

Claudette Lasue (25 años), lleva en Chile 4 meses y Vertus Hastriel (22 años) lleva 6 meses. Ambos vivían en Puerto Príncipe, llegaron a vivir en casa de familiares, su español aun es débil, sin embargo, logran darse a entender, cuentan que en su país, es difícil poder estudiar y que la situación económica es difícil, que el trabajo es escaso y cuesta encontrarlo, al preguntar por qué eligieron venir a Chile, sus respuestas, son para poder estudiar, trabajar, porque aquí hay buena situación económica y educación, señalan que es un país tranquilo. En el caso de Vertus, su proyecto es ser diplomático, en el caso de Claudette, quiere terminar su enseñanza media y seguir estudiando, por ahora estar acá, representa el lugar en donde quieren forjar sus sueños. Actualmente ambos están trabajando, reciben un salario mensual un poquito mayor que el sueldo mínimo, por trabajar 10 horas diarias, con un solo día de descanso a la semana ¿Es esto justo en un país como el nuestro?

A través de los cursos de español que la Pastoral UCSH realiza, se han develado situaciones realidades y los problemas diarios que enfrentan los ciudadanos haitianos, tales como: la situación irregular o no legalizada que les apremia, lo que les impide beneficios y derechos; el hacinamiento en que viven que van de la mano con el abuso por parte de sus arrendatarios; la búsqueda de trabajo, como es de entender, para quienes lo encuentran, son de mala calidad y mal remunerados; aprender el idioma español, se torna clave para su integración, eso les posibilita entender sus derechos y deberes como a todos para defenderse y no ser engañados. Se agrega a la lista la discriminación del que son objeto.

Según lo anterior, los hace ser parte de grupos humanos vulnerables, entendiendo lo anterior desde los DD.HH. que, por sus condiciones socioculturales, origen étnico, de salud, género, u otros, viven una realidad de mayor impedimento de oportunidades y el disfrute igualitario, es en coherencia con nuestra misión como universidad y en coincidencia con las palabras del Papa Francisco “el trabajador migrante está a mitad entre la erradicación y la integración. Y es aquí donde la Iglesia quiere ser un lugar de esperanza: levanta su voz en defensa de los derechos de los migrantes; proporciona asistencia, sin excepciones para que todos sean tratados como hijos de Dios”. Como en otros casos, que consideramos elemental estar donde se nos necesita, ahí acompañando, guiando y tratando de resolver los problemas de los grupos más vulnerables, siempre que estén a nuestro alcance claro y es así como el voluntariado UCSH aporta, con su iniciativa, pero, del mismo modo, potencia y engrandece la formación profesional de ciudadanos/as solidarias comprometidos con su país.

Hugo Herrera Stuardo.

Dirección de Pastoral Universitaria UCSH.